La evaluación constituye un proceso clínico orientado a comprender el perfil de desarrollo de cada niño, niña o adolescente, atendiendo a sus características, necesidades y fortalezas. Este proceso requiere un amplio conocimiento del neurodesarrollo, así como formación específica en el uso de instrumentos de evaluación estandarizados. La evaluación implica tiempo para la observación y la recogida de información, elementos fundamentales para realizar una valoración ajustada. Conocer el perfil de la persona permite diseñar estrategias de apoyo que favorezcan su desarrollo global.